Carl Menger: El Copérnico de la Economía y el Descubridor de los Juegos Ganar-Ganar
Carl Menger
El Descubrimiento que Cambió Todo
En 1871, un economista nacido en Neu-Sandec de 31 años publicó los Grundsätze der Nationalökonomie (Principios de Economía Política). Carl Menger posiblemente no buscaba provocar toda una revolución intelectual; simplemente intentaba resolver una aparente paradoja que atormentaba a la economía clásica: ¿por qué el agua, siendo esencial para la vida, vale menos que los diamantes, siendo superfluos? Su respuesta —que el valor es subjetivo y marginal — detonó la Revolución Marginalista y fundó la Escuela Austriaca. Pero Menger logró algo más profundo y raramente reconocido: fue el primer pensador en demostrar rigurosamente que el intercambio voluntario es juego de suma positiva, y no de suma cero.
Esta intuición — que el comercio crea valor, no lo redistribuye — equivale en ciencias sociales al giro copernicano en astronomía: relocalizó el centro del universo económico. Así como Copérnico movió la Tierra del centro al Sol, Menger movió el valor de las cosas objetivas (trabajo incorporado) a las valoraciones subjetivas de los individuos. Y sus implicaciones, si se asimilaran plenamente, transformarían instituciones, políticas públicas y la narrativa civilizatoria global. Este artículo argumenta que Menger es el pionero mundial del estudio de juegos ganar-ganar, el Copérnico de la ciencia económica por dar el giro fundamental que reorientó toda la disciplina, y que comprender su obra a profundidad es condición necesaria para prosperidad sostenible de la humanidad.
I. El Descubrimiento: Valor Subjetivo y Marginalidad
A. La paradoja del agua y los diamantes (problema clásico)
Economistas clásicos británicos (Adam Smith, David Ricardo):
Distinguían entre “valor de uso” (utilidad objetiva) y “valor de cambio” (precio de mercado).
Paradoja: Agua tiene valor de uso altísimo (necesaria para vivir) pero precio bajo. Diamantes tienen valor de uso bajo (decorativos) pero precio altísimo.
Explicación clásica fallida: Intentaron basar valor en costo de producción (teoría del valor-trabajo), pero esto no resolvía la paradoja (agua es barata de producir, diamantes caros, pero eso no explica por qué consumidores pagan tanto por diamantes).
B. La solución de Menger: Utilidad marginal decreciente
Innovación radical (Principios, 1871):
1. El valor es subjetivo:
“El valor no existe fuera de la conciencia de los hombres. Hablar de valor como inherente a las cosas es un error.” (Principios, Cap. III)
No hay “valor objetivo” medible en horas de trabajo o costo de producción.
Valor es juicio personal del individuo sobre importancia de un bien para satisfacer sus necesidades específicas en momento específico.
2. La utilidad marginal (no la total) determina el valor:
Agua: Primera unidad vale infinito (sin ella mueres). Décima unidad vale casi cero (ya saciaste sed).
Diamantes: Primera unidad vale muchísimo (lujo raro). Décima unidad sigue valiendo mucho (sigue siendo rara).
La clave: El valor de un bien no depende de su utilidad total (todas las unidades) dado que nadie elige entre toda el agua y todos los diamantes del mundo, sino de la utilidad de la última unidad disponible (marginal).
Resolución de la paradoja:
El agua es abundante *en la mayoría de situaciones*: La unidad marginal tiene baja utilidad (ya tienes suficiente). Por tanto, suele tener un precio bajo. Depende de las circunstancias de un actor humano específico.
Los diamantes son escasos *en la mayoría de situaciones*: La unidad marginal conserva alta utilidad (aún son raros). Por tanto, obtienen un precio alto.
Resultado: Menger resolvió finalmente un problema de 2,000 años (desde Platón y Aristóteles) mediante lógica impecable basada en subjetividad y marginalidad. Menciones de honor: algunos griegos, pensadores medievales y economistas continentales ya buscaban situar al ser humano en el centro del análisis económico (y no a “las cosas”).
II. La Implicación Revolucionaria: El Intercambio como Juego Ganar-Ganar
A. Demostración lógica rigurosa (el momento copernicano)
Menger en Principios (Cap. IV, “Sobre el Intercambio”):
Premisas:
Individuo A valora bien X más que bien Y.
Individuo B valora bien Y más que bien X.
A posee Y; B posee X.
Conclusión lógica inevitable:
Si A e B intercambian (A entrega Y por X; B entrega X por Y), ambos mejoran subjetivamente.
A pasa de tener Y (valor bajo para él) a X (valor alto para él) = ganancia.
B pasa de tener X (valor bajo para él) a Y (valor alto para él) = ganancia.
Resultado: Ambos ganan sin que nadie pierda. El intercambio crea valor al reasignar bienes hacia quienes los valoran más.
Comparación con astronomía:
Ptolomeo: La Tierra está en el centro; planetas giran en epiciclos complejos (geocentrismo).
Copérnico: El Sol está en el centro; planetas giran en órbitas simples (heliocentrismo).
Economía clásica británica: El valor está en las cosas (trabajo incorporado); el comercio redistribuye riqueza fija (suma cero).
Menger: El valor está en las personas (valoraciones subjetivas); el comercio crea valor mediante reasignación (suma positiva).
Analogía perfecta: Así como Copérnico relocalizó el centro del universo del observador (Tierra) al observado (Sol), Menger relocalizó el origen del valor de las cosas objetivas (trabajo) a los sujetos valoradores (individuos). Fue un auténtico giro copernicano en Economía.
B. Por qué esto es pionero mundial en teoría de juegos
Teoría de juegos formal (von Neumann & Morgenstern, 1944):
Clasifica interacciones: suma cero (ganancia de uno = pérdida de otro, ej: póker) vs. suma positiva (ambos ganan, ej: comercio).
Pero Menger en 1871:
Ya demostró formalmente que el intercambio voluntario es de suma positiva.
73 años antes de que la “teoría de juegos” fuera formalizada matemáticamente.
Implicación: Menger es el primer teórico de los juegos ganar-ganar en la historia del pensamiento.
Su lógica verbal es el equivalente estructural a la demostración de optimalidad paretiana (concepto formalizado por Vilfredo Pareto en 1906, 35 años después de Menger).
III. Menger como Copérnico: El Giro que Reorientó la Ciencia
A. Copérnico en astronomía: Relocalización del centro
Logros copernicanos:
Rechazo del geocentrismo ptolemaico basándose en observaciones (movimiento retrógrado de planetas explicado más simplemente).
Heliocentrismo: Sol en el centro, planetas (incluida Tierra) girando alrededor.
Fundamento de astronomía moderna: Kepler, Galileo, Newton construyeron sobre base copernicana.
Esencia del giro copernicano: Cambiar qué es el centro y qué es la periferia. No es solo corrección técnica; es reorientación conceptual fundamental que hace todo lo demás más simple y comprensible.
B. Menger en economía: Relocalización del valor
Logros mengerianos paralelos:
1. Rechazo de la teoría valor-trabajo (Ricardo, Smith, Marx):
Ricardo/Marx: “Valor está en las cosas, determinado por trabajo incorporado.”
Menger: “Valor está en las personas, determinado por utilidad marginal subjetiva.” Demostración lógica irrefutable (ver paradoja agua-diamantes).
2. Subjetivismo: El valor no reside en las cosas (objetivismo), sino en las valoraciones de los individuos (subjetivismo).
3. Fundamento de la Economía moderna:
La microeconomía neoclásica (Marshall, Jevons, Walras) se basa en utilidad marginal similar a la mengeriana (aunque con errores importantes).
Escuela Austriaca (Böhm-Bawerk, Mises, Hayek, Rothbard) desarrolla las implicaciones institucionales del subjetivismo mengeriano.
Esencia del giro mengeriano: Cambiar dónde reside el valor: de supuestamente residir en las cosas “objetivamente” a las personas, subjetivamente. No es solo una corrección técnica; es reorientación conceptual fundamental que hace toda la economía más comprensible. Así como heliocentrismo simplificó astronomía (órbitas simples en lugar de epiciclos), el subjetivismo aclaró la Economía (intercambio crea valor en lugar de teorías complejas sobre “plusvalía” o “trabajo socialmente necesario”).
Conclusión: Así como Copérnico fundó la Astronomía moderna mediante un giro conceptual, Menger fundó la Economía moderna mediante un giro conceptual equivalente: del valor objetivo (en las cosas) al valor subjetivo (en las personas).
IV. Las Implicaciones Monumentales No Asimiladas
A. Política: De suma cero a suma positiva
Narrativa dominante pre-Menger (aún vigente en muchos contextos):
Mercantilismo: La riqueza es fija; enriquecerse requiere empobrecer a otros (colonialismo, proteccionismo).
Marxismo: Ganancia capitalista = explotación de trabajadores (plusvalía extraída, suma cero).
Nacionalismo económico: El comercio internacional beneficia a un país a costa de otro.
Verdad mengeriana:
Todo intercambio voluntario es ganar-ganar (ambas partes buscan mejorar subjetivamente y usualmente lo logran, aunque exista el error en acciones y en intercambios).
Comercio internacional = suma positiva masiva (cada país exporta lo que produce eficientemente, importa lo que otros producen mejor).
Empresarios crean valor, no lo extraen (conectan oferentes y demandantes mediante coordinación, reduciendo costos de transacción).
Si esto se asimilara plenamente:
Fin del proteccionismo: Aranceles reconocidos como destrucción de valor (impiden intercambios ganar-ganar).
Fin del populismo anti-empresarial: Empresarios vistos como coordinadores que crean valor, no explotadores.
Fin de las guerras comerciales: Reconocimiento de que enriquecer a socios comerciales te enriquece a ti (más demanda de tus exportaciones, más oferta de sus bienes baratos).
Impacto proyectado: Crecimiento económico global se aceleraría 2–3× si políticas reflejaran lógica mengeriana (eliminación de barreras comerciales, reducción de regulación que impide intercambios voluntarios).
B. Ética: De moralidad redistributiva a moralidad creativa
Narrativa ética dominante:
Igualdad como justicia: Redistribución forzada de ricos a pobres es moralmente obligatoria.
Suma cero implícita: Ricos son ricos porque pobres son pobres (explotación).
Implicación mengeriana:
Crear valor es un acto moral superior a redistribuir valor:
Emprendedor que inventa un producto útil (iPhone, vacuna, servicio) crea valor masivo para millones (suma positiva).
Redistribución forzada (impuestos confiscatorios) transfiere valor existente sin crear nuevo (suma cero o negativa al desincentivar la producción).
Si esto se asimilara:
Admiración hacia los emprendedores (creadores de valor) sobre políticos redistributivos (redistribuidores coercitivos).
Ética de caridad voluntaria (suma positiva: donante se siente bien + receptor recibe ayuda) sobre impuestos redistributivos (suma negativa: pagador resentido + receptor dependiente).
Responsabilidad individual de crear valor (emprendimiento, innovación) sobre demandar valor creado por otros (subsidios, welfare).
Impacto proyectado: Un cambio cultural hacia la creación en lugar de la simple redistribución, generando una explosión de innovación y emprendimiento.
C. Educación: De la Economía como “ciencia lúgubre” a la Economía como ciencia de la cooperación y la creatividad
Percepción pública de la Economía:
Malthusianismo: Recursos finitos, población creciente = hambruna inevitable.
Economía como conflicto: Clases sociales luchan por recursos escasos (marxismo).
“Ciencia lúgubre” (Thomas Carlyle): Economía enseña que vida es escasez y conflicto.
Verdad mengeriana:
La Economía es ciencia de la cooperación: Estudia cómo individuos con preferencias diversas crean valor mutuamente mediante intercambio voluntario.
Crecimiento ilimitado: División del trabajo + especialización + comercio = expansión infinita de productividad (Menger → Mises: economías evolucionan sin límite malthusiano).
Si esto se asimilara:
Educación económica optimista: Niños aprenden que cooperación voluntaria enriquece a todos, no que economía es lucha por recursos fijos.
Fin del nihilismo económico: Jóvenes ven futuro como oportunidad de crear valor (emprendimiento), no como escasez inevitable (pesimismo climático, malthusianismo neomoderno).
Impacto proyectado: Generación de creadores optimistas en lugar de redistribuidores resentidos.
D. Relaciones internacionales: De geopolítica suma cero a globalización suma positiva
Narrativa "realista" dominante (Kissinger, Mearsheimer):
Estados compiten por poder en sistema anárquico (sin autoridad supranacional).
Ganancia de uno = pérdida relativa de otro (si China crece, EE.UU. pierde influencia relativa).
Implicación mengeriana:
Comercio entre naciones = juego ganar-ganar:
China produce manufacturas baratas → EE.UU. importa, consumidores estadounidenses ganan (más bienes por menos dinero).
EE.UU. produce tecnología avanzada → China importa, empresas chinas ganan (acceso a innovación).
Ambos países más ricos que si comerciaran cero.
Si esto se asimilara:
Fin de guerras comerciales: Aranceles reconocidos como auto-daño (Trump-China, Brexit-UE).
Cooperación económica como estrategia dominante: Enriquecer a socios comerciales fortalece tu propia economía (vs. narrativa de “dependencia peligrosa”).
Paz mediante comercio (tesis kantiana validada mengeriamente): Naciones que comercian intensamente no van a guerra porque destruir socio comercial = auto-empobrecimiento.
Evidencia histórica: Europa post-1945 (integración económica vía UE) = paz sin precedentes tras siglos de guerras. Asia Oriental (comercio intenso China-Japón-Corea) = paz desde 1979 pese a rivalidades históricas.
Impacto proyectado: Globalización acelerada sin resistencia nacionalista si se entiende que comercio internacional beneficia a todas las partes.
V. Por Qué Menger Sigue Sin Ser Asimilado: El Problema del Cálculo Político
A. Los políticos prosperan en narrativas de suma cero
Lógica política:
Redistribución visible: Político toma de ricos (impuestos), da a pobres (subsidios), reclama crédito (votos).
Creación de valor invisible: Emprendedor inventa producto, millones lo compran voluntariamente, nadie da crédito a emprendedor (es “transacción privada”).
Resultado: Políticos tienen incentivo electoral para promover narrativa suma cero (yo te doy quitando a otros) sobre narrativa suma positiva (empresarios crean, no necesitas político).
Ejemplo: Bernie Sanders: “Billionaires shouldn’t exist” (suma cero: ricos quitan recursos a pobres). Verdad mengeriana: Jeff Bezos creó $1.5 billones de valor para consumidores (Amazon) y capturó ~10% ($150 mil millones su fortuna) = suma positiva masiva.
B. Los medios de comunicación prosperan en narrativas de conflicto o crisis
Lógica mediática:
“Ricos vs. pobres” vende (clickbait, audiencias).
“Comercio beneficia a ambas partes” no vende (aburrido, no genera indignación).
Resultado: Narrativa mengeriana (cooperación) es estructuralmente menos viral que narrativa suma cero (conflicto).
Conclusión: Asimilar a Menger = Salto Civilizatorio
Carl Menger logró en 1871 lo que Copérnico logró en 1543: reorientó fundamentalmente una ciencia mediante giro conceptual que relocalizó el centro del análisis. Así como Copérnico movió el centro del universo de la Tierra al Sol, Menger movió el origen del valor de las cosas (trabajo objetivo) a las personas (valoraciones subjetivas). Su descubrimiento — el intercambio voluntario es juego ganar-ganar porque valor es subjetivo y marginal — es tan fundamental para las Ciencias Sociales y Humanidades como el heliocentrismo para la Astronomía.
Las implicaciones de asimilar plenamente su obra:
Política: Fin del proteccionismo, populismo anti-empresarial, guerras comerciales.
Ética: Glorificación de la creación de valor sobre redistribución forzada.
Educación: Economía como ciencia de cooperación, no conflicto.
Relaciones internacionales: Globalización sin resistencia nacionalista, paz mediante comercio.
Si la humanidad internalizara la lógica mengeriana:
Crecimiento económico global se aceleraría (eliminación de barreras que impiden intercambios voluntarios).
Los conflictos políticos disminuirían (reconocimiento de que enriquecer a otros te enriquece).
La innovación estallaría (emprendedores celebrados como creadores de valor, no demonizados como explotadores).
Menger es el Copérnico de la Economía porque dio el giro fundamental que reorientó toda la disciplina: del objetivismo (valor en las cosas) al subjetivismo (valor en las personas). Y es el pionero de juegos ganar-ganar porque demostró que cooperación voluntaria crea valor sin perdedores. Asimilar su obra completamente sería para la civilización humana lo que asimilar heliocentrismo fue para la revolución científica: el catalizador de una comprensión sin precedentes que desbloquee la prosperidad ilimitada.
El desafío no es intelectual — Menger resolvió el problema lógicamente en 1871 — . El desafío es político: superar incentivos electorales y mediáticos que favorecen narrativa suma cero sobre verdad suma positiva. Esa es la batalla pendiente del siglo XXI.